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Monthly Archives: septiembre 2013

Hace mucho que no cuento nada por aquí, ha cambiado todo mucho y a la vez demasiado poco.

Leo ya tiene 4 años y medio, ya dice palabrotas a propósito o regaña por decirlas, ya ha aprendido a decir “pues me da igual” cuando le dices algo que no le gusta y a hacerme de rabiar cuando quiere.

También sabe cuidarme cuando tengo un mal día, darme mimitos y comerme a besos y cosquillas cuando me ve derrotada y echando pestes del mundo. Además de ser capaz de estar en silencio durante mis aburridas siestas.

Me abruma pensar que es él por completo, recuerdo las trastadas con 5 años, el primer noviete rubio de preescolar, tumbarme a ver las formas de las nubes y saltar en todos los charcos.

Estos 5 años han pasado volando y hemos aprendido miles de cosas juntos. Y me siento muy afortunada de tener un hijo tan completo, es un crack con los videojuegos y con la imaginación, le encantan los adornos de pelo y es un estilista de pro que me dice hasta cómo combinar la ropa interior con los vestidos, se lava los dientes de maravilla y habla por los codos.

Hoy tenía una espinita clavada en un dedo y me ha querido ayudar a encontrarla para quitarla con las pinzas. Después quería seguir él con las pinzas y le he dicho de broma que si me quitaba los pelos del entrecejo a lo Frida que tengo… pues es todo un profesional, me ha ido quitando los pelánganos y limpiando las pinzas en un trocito de papel higiénico. Ha sido un momentazo porque según le iba dando indicaciones él atendía y se aplicaba para hacerlo perfecto sin hacerme mucho daño. Parece de coña, pero ha sido un rato muy bonito de estar tan pegaditos, atendiéndonos tanto y haciéndonos tanto caso.

Últimamente no tenemos muchos momentos de esos, normalmente son tras una rabieta en plan rugidos de animales que acabamos haciendo de la tormenta la calma y queda acurrucado sobre mi mientras hablamos de lo que ha pasado mirándonos a los ojos. A parte de eso, lo más parecido es cuando nos quedamos solos en casa y bailamos con la radio puesta diciendo que esto es una fiesta. El resto del tiempo es una carrera y una lucha contra la tele y los videojuegos que ahora es lo único que quiere, eso y nutella. Y yo soy la mala de la película que quiere hacer otras cosas más aburridas como jugar con la plastilina, pintar con rotus 3D, hacer caretas, construir el barco que sigue a medias, hacer construcciones… ¿Esto no pasaba en 4º de primaria o así? En fin, a este ritmo veo que entra en la adolescencia antes de acabar primaria y se va de casa a los 18, bueno lo último sabemos que en España es una utopía.

Seguimos soñando con unicornios alados, hablando de monstuos buenos y jugando a adivinar animales y cosas. Eso es lo importante, seguir soñando.